martes, 16 de febrero de 2016

MI DIARIO. Meditación #9

Las suposiciones, los juicios, los malos entendidos, el orgullo, la incapacidad para empatizar con el otro, pero sobre todo la ausencia de sinceridad y honestidad, afectan profundamente las relaciones en general. 

Rompemos vínculos de años solo por mal entender o suponer lo que el otro piensa o siente con respecto a nosotros o a una situación en particular. 

Juzgamos desmedidamente sin procurar un acercamiento genuino, honesto, donde podamos expresar nuestras dudas e incertidumbres para aclarar y ver juntos la verdad colectiva y no solo la individual. 

Nos cuesta entender que nuestra percepción es única y que el otro no necesariamente ve lo que tú estás viendo, pensando o sintiendo, nos enfrascamos en "tonterías", no toleramos que otro piense, sienta o haga las cosas distinto a nosotros. 

Nos perdemos en comportamientos algo egoístas y olvidamos que en esas diferencias está el verdadero valor de nuestro crecimiento interior.  

La comunión con otros es alimento para el alma, y para ello necesitamos abrirnos con honestidad, arriesgándonos a quedar expuestos y vulnerables, pero si el otro arriesga y se abre con sinceridad los resultados producen eso que llamamos AMISTAD.  

Si no somos completamente honestos en nuestras relaciones perdemos el ingrediente principal, ese donde la aceptación y la confianza trabajan sin cesar fortaleciendo los lazos de hermandad. 

NO PODEMOS EXPERIMENTAR EL SENTIDO DE COMUNIDAD (común-unidad) sin desarrollar el valor de la AMISTAD.  

viernes, 12 de febrero de 2016

MI DIARIO. Meditación #8

Sabrás que estás amando no solo porque tu boca o pensamiento lo dice, 
lo sabrás porque tus acciones conscientes contigo mismo y con otros le darán vida en tu palpitar, 
 y muy profundo lo sentirás. 

Sabrás que estás amando cuando la lealtad y la honestidad sean punto clave en tus relaciones y difícilmente te abandonarán. 

Sabrás que amas porque de ti saldrán voces sinceras que no callarán injusticias ni maltrato y la "comodidad" como tal, en ti ya  no existirá. 

Sabrás que amas porque a pesar de lo difícil que sea, algo en ti te invita a perdonar, pero nunca a mendigar. 

Sabrás que amas porque te da placer ver emprender el vuelo ajeno y porque el propio es un ejemplo. 

Sabrás que amas porque el ver partir y crecer a otros no significará separación, y el sufrimiento no será una opción.  

Sabrás que estás amando porque dejarás de lado tus prejuicios. Te abrirás a observar, descubrir o develar lo que  otros de ti mostrarán. 

Sabrás que amas cuando juzgues menos y comprendas más. 

Sabrás que amas cuando entiendas, comprendas, aprendas y sientas que el mínimo daño que haces a los demás a ti te lo harás. 

Sabrás que amas cuando veles y cuides no solo por tu hogar, también por el ajeno y  el compartido.  

Sabrás que amas cuando lo que llamas "amor" deje de ser preferencial o una exclusividad (como si pocos merecieran lo que tú puedes dar).  

Sabrás que estás amando cuando la responsabilidad y el compromiso no te pesen y puedas experimentarlos con entusiasmo y vitalidad. 

Sabrás que estás amando cuando en vez de buscar la "imperfección" propia y ajena, confíes y estimules los dones que para amar se te dan. 

Sabrás que amas cuando por fin la indiferencia de tu vida se va. 







viernes, 5 de febrero de 2016

MI DIARIO. Meditación #7

En este frío en el que me encuentro, me acurruco, tiemblo, como contenida esperando que algo externo entibie la piel, y el hielo que me cubre sea derretido para alivio interno. 

Somos entregados a este mundo en vulnerabilidad hermosamente desbordada y para quienes tenemos suerte, ésta es solo pateada a medias. 

Mostrarse esencialmente en un mundo donde lo material impera, es un acto de profunda valentía. 

Cuando tu propósito de desarrollo va dirigido a lo exterior se te consume la vida, el tiempo pasa tan rápido cuando vives hacia afuera, y siempre tienes la sensación de que te falta tiempo. Literalmente, nos mata la prisa, nos mata el estrés. 

Vivir para un propósito de desarrollo interno es tomar la decisión de guiarte por la esencia de tu naturaleza. Esa que nos hace vibrar en alta frecuencia, esa que pase lo pase te permite mantener la calma porque confías profundamente en ella. 

Cuando te dejas conducir por la esencia de tu naturaleza, en todo lo que hagas fácilmente te entregas. Es como si tu cuerpo, mente, corazón y alma se encuentran en profundo y amoroso acuerdo. Ellos se alinean enfocados, atentos a su gran propósito: experimentar, aprender o quizá simplemente recordar, para luego trascender...



  




viernes, 29 de enero de 2016

MI DIARIO. Meditación #6

Esta vida terrenal es temporal, y  aunque haya nacido y vivido en este mundo, lo superior que habita en mi a nada de esto pertenece, esa es una sensación que he  tenido desde niña, hoy, ya siendo adulta, estoy convencida. 

Nada en este mundo me pertenece, por lo tanto yo tampoco a él pertenezco. 
Nada de lo que aquí tengo me lo llevaré conmigo ni siquiera el cuerpo donde habito.  

Todo acá más temprano que tarde pasará... 
El placer, el dolor, la enfermedad, absolutamente todo... 

Por alguna rara razón esto que estoy escribiendo me da paz...
y es que vivir adorando o haciéndole culto al mundo, agota, cansa, estresa, deprime. 

Cuando nuestros propósitos de vida van enfocados a lo material, a lo temporal, lo más seguro es que cuando se acerque el momento de partir entremos en pánico por no haber utilizado esta oportunidad en lo esencial. 

Nos daríamos cuenta de que hemos estado acumulando no solo cosas materiales, también miedos, frustraciones, rencores, dolores, juicios, creencias absurdas, etc. 

Si hay algo que nos toca aprender en este plano terrenal es justamente a soltar nuestros apegos tanto mentales, materiales, como emocionales. 

Cuando observo la naturaleza pienso que podríamos tomar el ejemplo de los árboles frutales, ellos crecen buscando al sol (un ser superior los alimenta), sin embargo, ellos no se quedan atrás. Oxígeno, sombra  y frutos brindarán abundantemente e incluso sin apoderarse de ellos, todos serán soltados. 

Ellos se dan sin exclusiones ni mezquindades, no acumulan ni retienen, cuando el fruto está maduro sueltan y sueltan.
Nada los detendrá... 





miércoles, 27 de enero de 2016

MI DIARIO. Meditación #5

 Vemos y vivimos la vida según la percibimos y definimos. 
Le daremos importancia a unas cosas y a otras no bajo esa manera de verla y nuestro destino estará casi que determinado por ello. 

Si yo creyera que la vida es una prueba, entonces, viviré siendo evaluada, juzgada, sometida a dichas "pruebas". 

Si yo creyera que la vida es una lucha, entonces viviré peleando para lograr cualquier objetivo que me proponga. 

Si yo creyera que la vida es dura y muy difícil antes de empezar a vivirla ya estaré cansada.  

Si creyera que la vida es solo supervivencia viviré compitiendo, paranoica frente a mi entorno, desconfiando de cualquiera que se acerque. Perseguiría el "exito" , la "riqueza" y el "poder" desmesuradamente sin importar a quien me lleve por delante, pues lo importante según esta visión sería sobrevivir. ¿Les parece conocida esta visión?

Comprendamos que la visión y definición que tengamos de la vida es determinante para nosotros. 
¿Cuál es tu visión de la vida? 
 
La vida para mi es una gran oportunidad.

Es la oportunidad de experimentar, errando y rectificando, conociendo a través de la observación y auto-observación. 
Es la oportunidad de avanzar, de evolucionar, de hacerme mucho más consciente. Para mi este es un tiempo muy valioso para aprender y reconocerme. 

En este mundo terrenal no he declarado una guerra, sin embargo, vivo en batallas, y casi todas las he perdido... 
Lo más seguro es que no vea el "éxito"  del mundo ni alcance todos sus objetivos, pero comprendo que todas mis supuestas perdidas acaban con la prepotencia, la arrogancia, el egoísmo y la intolerancia que en mi se han depositado. 

¡BENDITAS SEAN TODAS LAS BATALLAS PERDIDAS!

El fracaso, las perdidas y las frustraciones son vecinas de lo conveniente. Y si no lo ves, date la vuelta, mira al pasado y regresa con tus propias conclusiones. 

Que vivan las circunstancias y personas que llegan a mi vida para aparentemente invalidarme porque justamente ellas me han hecho grande. 
Me han aportado aprendizajes incalculables, cómo no agradecerlo, cómo no entender que realmente son mi oportunidad. 


Es tan fácil ver en la naturaleza reflejado nuestro propósito, nos complicamos tanto, le damos tantas vueltas y es tan sencillo...
La naturaleza nos da, nos brinda, nos conmueve, nos alimenta, nos da todos los recursos.

¿Qué más vamos a esperar para hacer lo que nuestra naturaleza interna nos pide, a veces hasta gritando? 

Quizá te preguntes : ¿y cómo logro saber lo que mi naturaleza interna me pide? 

Si gustas y te parece bien has silencio por unos pocos minutos y escucha todo el ruido y desorden que hay en tu mente, calla y obsérvate, dedícale unos minutos de tu día a vivir despierto, atento, consciente. Que cada sensación, sentimiento, acción y pensamiento sean vividos plenamente. 

Si prefieres, quédate descalzo y que tus pies pisen la tierra, entra en contacto con ella. Te ayudará a aterrizar cualquier idea o "problema". 

Abraza un árbol con ternura, respira por dos minutos de manera consciente y profunda, su alma te devolverá el contacto íntimo con la tuya. 
     
Aprender a observarte, a vincularte contigo mismo, alinearte con lo superior que en ti y en otros habita, reconocerte y reconocer es fundamental para avanzar y comprender el propósito de tu vida. 

Que cada pensamiento, movimiento, sentimiento que mi Ser tiene sean expresados libremente para mi crecimiento y el de otros. 

¿Cómo no rendirme ante el propósito que se me muestra cada día? 
Es entonces cuando comprendo que:
"EL PLAN DIVINO DE MI VIDA SE ESTÁ MANIFESTANDO AHORA".


domingo, 24 de enero de 2016

MI DIARIO. Meditación #4

Venimos de una fusión y hacia una gran fusión vamos. Y en esa fusión, todos, absolutamente todos estamos incluidos. 

Las consecuencias de nuestras acciones e inacciones están siendo ejercidas en cada uno de nosotros, no son pasadas por alto en este plano, lo que pasa es que no queremos abrir los ojos. 

¿Cómo entendemos entonces el sufrimiento del hombre? 

Sufrimos porque estamos dormidos, desatentos, no estamos conscientes. 
Ya el sufrimiento es un "infierno" en el que solos (y a veces acompañados)e inconscientes nos metemos. 
 
 No puedo imaginarme (no cabe en mi mente humana) un Dios creador, misericordioso, que excluya a algunos de los suyos. Él es fusión , y en las fusiones no existe la separación. 
 
Nuestra naturaleza se nos será revelada a su tiempo, para algunos ya fue revelada, para otros está por revelarse (para cada individuo es distinto su tiempo). 

Todos somos importantes y necesarios, nadie en el gran cosmo puede reemplazarte, recordemos que somos seres únicos, entonces, ese espacio te pertenece y nadie más va a ocuparlo. 

Estamos en una continua transformación (ni la materia desaparece, solo se transforma). 

La muerte no es más que otra transformación, una etapa más que superar, como cuando dejamos el útero, soltamos una vinculación para perseguir otra. 

En cada proceso que nos vemos en la necesidad de soltar hay una crisis y ésta  viene con sus respectivos aprendizajes. 

Claro que nos estamos preparando, este plano es una gran escuela, hay compañeros de aprendizaje, hay maestros  enseñando, pero ellos también aprenden. Hay directivos que aunque están, poco los vemos.

 La vida terrenal es más que vivir el momento. Es una gran oportunidad para aprender, es un valioso tiempo para experimentar lo que no somos para VALORAR, COMPRENDER Y RECONOCER LO QUE SI SOMOS. 




viernes, 22 de enero de 2016

MI DIARIO. Meditación #3

La fuerza que mueve mi vida, lo que la conduce, lo que me guía, es sin duda el amor. 

Quienes me aman (que son quienes de verdad me conocen) podrían dar fe de esto que estoy diciendo acerca de mí.  Y no es que necesite que otro lo certifique, porque mis acciones, mi estilo de vida, y más aún, mis frutos hablan por sí solos. 

No soy perfecta ni quiero serlo (por lo menos no la "perfección" que se suele publicitar e incitar en este mundo). 

No persigo las típicas metas sociales para alcanzar éxito, fama ni riqueza, no he ido tras el "tener" porque tengo muy claro que mi enfoque va dirigido hacia el ser. 

Y por supuesto que he sentido y siento de vez en cuando culpa, rencor, vanidad  y  miedo, pero por eso estoy atenta en mí, observándome para que justamente esos sentimientos no guíen, no conduzcan mi vida. 

El amor es para mi una fuerza reveladora, me abre los ojos de par en par, me permite verme y ver con claridad. 

El amor no brota de la nada, es una decisión tomada, amar es un compromiso que tengo conmigo misma. 

Mi decisión de amar no viene tomada desde el miedo a  "quemarme en las llamas eternas del infierno." 

Mi decisión de amar viene justamente de la experiencia de haber sentido miedo, egoísmo, rencor, vanidad o culpa y comprender que ninguno de ellos me da paz. 

Solo el amor me ha permitido encontrar mi máxima pasión. Por ello es que mi afirmación favorita es: 
"La paz es mi pasión." 

Cada vez que pierdo la paz rápidamente comprendo que deja de guiarme o conducirme el amor.  

Esa energía me invita a observarme con atención plena, me permite hacer silencio para escuchar los pensamientos más turbios y confusos que de mi salen. Los observo y con mirada compasiva (sin juzgarlos) los dejo partir, porque comprendo que yo no soy eso. 


AVANZO POR QUE EL AMOR ME MUEVE (Poema) 

Yo busco, y si no encuentro, acepto. 

Toco puertas, si no se abren,  lo entiendo. 

Siembro, abono y riego, sino sale fruto, comprendo. 

Abrazo con toda mi alma, y sino  es recíproco, cierro mis ojos, respiro, quizá salga una lágrima, pero luego suelto. 

Entrego mi alma tibia en un beso, y si la otra está fría, entonces, hierven mis labios, y mientras tanto el alma se muestra compasiva. 

Confío, vuelvo a confiar y si la traición llega por detrás, me volteo, hago una reverencia, me despido y sigo caminando para darme  una nueva oportunidad con alguien más. 

Amo liberando a mi ser interior, si el otro pretende reprimir, le entrego mis antiguas llaves, y sin rencor me marcho confiada, pensando que he hecho lo mejor. 

Psic. Ana I Parra D.